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En la parte Riviera, las playas públicas encantadoras cercanas a los jardines y a los hoteles de la Bella Época, donde reina una atmósfera tranquila y dulce.
Las playas ocultas, próximas a Cabanon du Corbusier, a Roquebrune-Cap-Martin o las playas de Eze, para los apasionados de tranquilidad y descanso.
Las pequeñas playas de Villefranche-sur-Mer proponen interesantes descubrimientos de la fauna y la flora marítimos gracias a los paseos en kayac...
Las playas nizardas, de las cuales la más emblemática es la que está situada en Rauba Capeu: Le Castel, e incluso la playa del Beau Rivage.
Las más contemporáneas: la Hi-Beach, diseñada por Matali Crasset, con un espacio contemporáneo, funcional y lúdico dedicado a las familias y un ambiente elegante y moderno.
Villeneuve-Loubet propone playas adaptadas especialmente a las familias, a los jóvenes aficionados de deportes de sensación: jet-ski...
El pinar de Juan-les-Pins, ciudad balneario que vive día y noche en verano y donde es posible irse de compras en cualquier momento.
Pronto hará ya 50 años que Juan-les-Pins acoge Jazz, hasta el punto que se ha convertido en la referencia europea.
Cannes y sus célebres playas privadas, feudos de las más bellas veladas del Festival de Cannes frente a los hoteles míticos como el Carlton, el Martínez o el Majestic.
Las Islas de Lérins siguen siendo un lugar preservado dónde resulta agradable pasearse por las calles.
Y asismismo, Mandelieu-La Napoule que propone numerosas animaciones en torno al mar: nadar con las ballenas, paseos náuticos en jet ski... Por último, las calas rojas de Théoule siguen siendo lugares preferidos, puesto que al ser de difícil acceso, se mantienen muy salvajes.
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